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Se supone -ya casi en forma estereotipada- que la new economy se vincula con un empeoramiento de la situación de los trabajadores, al menos de su gran mayoría. Esto no necesariamente es así: si el empleo puede crecer más rápidamente que antes, sin disparar procesos inflacionarios, es una buena noticia justamente para los trabajadores. La creciente escasez relativa de fuerza de trabajo tiene como consecuencia que puedan negociarse salarios más altos y mejores condiciones de trabajo. En general, las épocas de altos índices de crecimiento (como los años 50 y 60 en EEUU y Europa Occidental) eran tiempos de una relativa mejora en la situación de los trabajadores y los datos norteamericanos de 1997-2000 (tabla 2) sugieren que incluso en los últimos tiempos los mayores índices de crecimiento se tradujeron en salarios reales más altos (pese a que, para subrayarlo una vez más, el periodo de tiempo observado es todavía muy corto para sacar conclusiones terminantes). También se señala que las diferencias en los ingresos 1997-2000 disminuyeron (ligeramente) (cuando los salarios y condiciones de empleo mejore, en forma generalizada, se hará visible la escasez creciente de fuerza de trabajo sobre todo en los segmentos más bajos del mercado de trabajo). En estas condiciones, la transición hacia la new economy se interpreta posiblemente no como una aceleración sino como una corrección de las tendencias observadas en EEUU en los años 70 y 80: el drástico retroceso de los salarios reales, en especial de la fuerza de trabajo con baja calificación y la alta concentración de los ingresos.
Si bien los efectos de la new economy no deben ser negativos sobre el empleo y los ingresos de los trabajadores, se da por sentado que el riesgo ocupacional en la new economy es más alto, es decir que la estabilidad en el empleo será más débil. En la sociedad industrial tradicional, la relación de empleo a largo plazo y a menudo hasta de por vida, era la garantía más importante contra los riesgos sociales; el seguro social en sentido estricto estaba (y está) vinculado a la relación de empleo y protege a los trabajadores frente a interrupciones "anormales" en la relación laboral. Se estima que en la new economy, las relaciones de empleo a largo plazo, sin embargo, serán más bien la excepción que la regla. En el futuro, la biografía de empleo normal estará signada por cambios frecuentes de empleador y en la forma de empleo (empleo por tiempo determinado, trabajo de tiempo parcial, teletrabajo, autonomía verdadera y aparente, honorarios por actividad, periodos de capacitación y perfeccionamiento, desempleo, etc.).
La pregunta, sin embargo, es si este proceso de traslado del riesgo en las relaciones laborales a los trabajadores puede atribuirse exclusivamente o en primer lugar a la revolución de las tecnologías de información o a la new economy. Para la industria de las tecnologías de información misma, esto parece plausible: el fuerte ritmo de innovación tecnológica, que hace que el conocimiento envejezca rápidamente, en relación con la corta vida de muchas empresas dedicadas a las tecnologías de información, las que en un mercado en formación no sólo crecen más rápidamente, sino que también caen, se venden o reestructuran a mayor velocidad, parece convertir a las relaciones laborales a largo plazo en la excepción. Sin embargo, esto se contradice con que los trabajadores de la industria de tecnologías de información no sólo perciben remuneraciones por sobre el promedio, sino que, además, gozan de una seguridad en el empleo superior a la promedio.
Como alternativa, el aumento en el riesgo de empleo para los trabajadores también puede atribuirse a:
1. la terciarización mencionada del empleo; y (vinculada a esta)
2. la eliminación de organizaciones productivas en forma de grandes empresas y de la representación de intereses industriales; y la supresión de las normativas de las relaciones laborales en la economía en general en el contexto de la (gran) industria (y bajo la presión de los sindicatos).
Por último, no sólo los ingresos de los trabajadores sino también las condiciones de empleo dependerán de la medida en que el aumento del índice de crecimiento potencial se traduzca en relaciones de escasez en el mercado de trabajo. Si la new economy realmente desplegara la dinámica que sus protagonistas le atribuyen, entonces también mejorarían las posibilidades de asegurar a los trabajadores frente a los riesgos sociales, incluyendo los riesgos de la new economy. |