| 2. La dimensión tecnológica
La revolución de las tecnologías de información (Ley de Moore, externalidades de red)
La new economy se identifica con la explosión tecnológica de la industria de tecnologías de información.
En este contexto, el concepto puede utilizarse de dos maneras:
1. La new economy es la suma de todas las actividades económicas que, o bien pertenecen a la rama de tecnologías de información, o bien basan sus "ideas comerciales" sobre una nueva utilización de estas tecnologías, en especial, Internet.
2. La new economy es una economía en la que la rama de tecnologías de información se convirtió en el sector clave por su rápido crecimiento, su ritmo de innovación, y también por la instalación de sus productos y servicios en todas las áreas económicas, y que estructura la producción, distribución y consumo en forma comparable a la industria automotriz en la segunda mitad del siglo 20. En esta segunda versión no hay ninguna vieja economía (old economy), excepto en tiempo pasado.
Hay dos características que signan la dinámica de la new economy definida por la rama de tecnologías de información:
1. La tecnología de la información no es una innovación aislada ni tampoco un manojo de innovaciones, sino una nueva dinámica de innovación, que no está cerrada y tampoco se cerrará en un futuro próximo -al menos no en tanto la miniaturización de componentes microelectrónicos en el área nano no choque con límites físicos absolutos-. La revolución de tecnologías de información es una revolución "permanente". El motor de la industria es la capacidad de rendimiento permanente y en rápido aumento de los componentes microelectrónicos y el descenso de los costos de la elaboración y transmisión de información. Según la ley de Moore (llamada así por Gordon Moore, creador de Intel) la capacidad de rendimiento de los componentes microelectrónicos se duplica cada 18 meses. Esto posibilita continuamente el desarrollo de nuevas aplicaciones de software y aparatos y acorta el ciclo vital de productos y tecnologías de proceso.
2. El crecimiento y rentabilidad de la industria de tecnologías de información debe remitirse a las externalidades de la red, a economías de escala (economies of scale) por el lado de la oferta y economías de gama (economies of scope), por el lado de la demanda: el uso de una red y con ello la disponibilidad de pagar un precio por su utilización, aumenta con la cantidad de contactos que posibilita dicha red. Las inversiones en redes pueden ligarse a crecientes beneficios. En este sentido cabe considerar que no sólo Internet, sino también otras constelaciones de hardware y software dependen de la adecuación de las redes a las pautas vigentes (un sistema de funcionamiento de computación será tanto más útil cuantas más aplicaciones de software posibilite).
Transformación tecnológica y crecimiento económico (Solow, Romer, Bluestone)
Una explosión tecnológica no necesariamente debe conducir al mayor crecimiento de la productividad económica general. Por el contrario, la aplicación comercial de la tecnología de la información se discutió por largo tiempo bajo el concepto de "paradoja de la productividad". Una paradoja que el Premio Nobel Robert Solow ya había formulado en 1987: las computadoras están en todas partes, también en las estadísticas productivas. En 1997, Paul Krugman dudaba que una pequeña rama -en comparación con la economía nacional total- pudiera desencadenar un impacto productivo comparable al boom tecnológico de la posguerra (boom que había cambiado transformado la vida cotidiana en todos sus aspectos). Según Krugman, la reserva electrónica de un ticket aéreo es una buena cosa, pero un viaje desde la costa Este al Oeste de EEUU en 1995 demora cinco horas al igual que en 1965, mientras que en 1945 requería tres días. El hecho de que la capacidad de las PCs y Modems se haya centuplicado en 10 años, no dice nada aun sobre la productividad del uso. Alan S. Blinder destacó que los aumentos de la productividad posibles por la introducción de la microelectrónica podrían ser más que compensados por la reubicación de la fuerza de trabajo disponible en pocos sectores de la economía. En tanto que la productividad aumentó marcadamente en la industria de transformación, y drásticamente en la industria de la computación, los índices de crecimiento de la productividad económica general bajaron drásticamente, según se demuestra más arriba. La terciarización de la economía, el desplazamiento de actividades de la industria transformadora al sector servicios -menos productivo- que en EEUU emplea al 80% de la población activa, equiparó nuevamente los aumentos de la productividad empresarial o sectorial posibles a partir de la tecnología de la información.
El debate en torno a la new economy es por eso también un debate en torno a la relación entre innovación tecnológica y crecimiento económico. Ya en los años 80, los responsables de la "nueva teoría del crecimiento" como Paul Romer y Brad DeLong intentaron tomar al progreso tecnológico no como factor exógeno -como una especie de lluvia que se cierne sobre la economía-, sino como una variable endógena del ciclo. Siguiendo a Barry Bluestone, la paradoja de la productividad se remite a la subestimación de los tiempos de incubación de las explosiones tecnológicas. Las innovaciones técnicas no son una constante, se suceden por oleadas. La irrupción de la tecnología de la información tiene una dimensión tal comparable a la introducción de la energía a vapor a principios del siglo 19, la electricidad a fines de ese siglo y del automóvil en la segunda mitad del siglo 20. Los cambios de estas dimensiones están ligados transitoriamente con pérdidas en la productividad: las calificaciones, las formas de organización y los modos de comportamiento se transforman lentamente, toda la sociedad debe aprender a moverse con las nuevas opciones tecnológicas a altos costos y no sin fricciones. Esta curva de aprendizaje, según Bluestone, dominó a la sociedad norteamericana al comenzar el siglo 20. De esta forma tuvo lugar una nueva "onda larga de la coyuntura" (Kondratieff) con mayores índices de crecimiento y más bajos índices de inflación en promedio.
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