MUJER Y POLÍTICA

ONG - Foro de Mujeres AG- Mujeres en el FORO
Medio Ambiente y Desarrollo

Sustentabilidad social, económica y ecológica
desde la perspectiva de género

AG Frauen im Forum Umwelt & Entwicklung (Mujeres en el Foro Medio Ambiente y Desarrollo)
Am Michaelshof 8-10; 53115 Bonn

 

14 puntos básicos

En las grandes conferencias de las Naciones Unidas de los años 90, los gobiernos asumieron un compromiso en pos del desarrollo sustentable y de la consideración de los derechos humanos y de las mujeres, de la lucha contra la pobreza y la protección ambiental. El mensaje central de la Agenda 21 de Río de Janeiro en 1992 fue el concepto de la sustentabilidad. El desarrollo sólo tiene capacidad futura, si integra lo ecológico, lo social y lo económico. El mensaje de Río también apuntó, en lo esencial, a que la sustentabilidad sin la participación decisiva de las mujeres no es posible. La Cuarta Conferencia Mundial en Pekín identificó para ello una doble estrategia: por una parte el empoderamiento - conformación del poder de las mujeres-, por otra parte la inclusión sistemática de una perspectiva de género en todos los campos políticos e instituciones: el gender mainstreaming.

En 1991, mujeres de todo el mundo elaboraron su propia Agenda 21 en Miami, en el marco del encuentro "Wordl Women´s Congress for a Healthy Planet". Los puntos centrales -una nueva ética de la administración y de la relación con la naturaleza, conservación de la diversidad biológica y cultural, justicia entre el Norte y el Sur, igualdad de oportunidades entre géneros y desmilitarización- no han perdido actualidad en absoluto. Muy por el contrario: la globalización que tuvo lugar en la última década reforzó su relevancia. Pese a una serie de éxitos aislados, tras la Conferencia de Río las reorientaciones y reestructuraciones ecológicas y económicas necesarias quedaron afuera. En asuntos que van desde la protección de standards laborales sociales y ecológicos hasta la protección biológica, Convenciones y Acuerdos sancionados con carácter vinculante en el marco del derecho internacional todavía esperan ser implementados. En agosto de 2002 una nueva "Cumbre Mundial para el Desarrollo Sustentable" deberá sentar las bases para futuros caminos que conduzcan a la sustentabilidad. En miras a Johannesburgo, grupos civiles de todo el mundo harán balances sobre los progresos realizados en pos de la sustentabilidad y la credibilidad de los gobiernos y otros actores sociales. La orden del día de Johannesburgo todavía está abierta. El Foro de Mujeres y la Asociación Mujeres en el Goro Medio Ambiente y Desarrollo presentan a aquellos temas que resultan centrales para la Conferencia desde una perspectiva de género a través de los puntos que se exponen a continuación. Apuntan a marcar una posición al respecto y presentan la necesidad de un accionar concreto, así como posibilidades de acción en las distintas instancias políticas.

1) Globalización y sustentabilidad

A través de la liberalización de la economía, el proceso de globalización que tuvo lugar tras la Conferencia de Río, ha intensificado el predominio de lo económico, convirtiendo al crecimiento, la eficiencia y el acrecentamiento de las ganancias en principios conductores del desarrollo. De esta forma, la lógica del mercado y de los bienes representan la racionalidad dominante. La OMC (Organización Mundial de Comercio) ha creado un régimen jurídico y de ordenamiento para la globalización neoliberal, que prioriza el libre comercio ante los derechos sociales y las reglas ecológicas. De esta forma, los acuerdos celebrados en el marco de la OMC amenazan las reglamentaciones ya alternativas ecológicas, violan aspectos fundamentales de la seguridad social y los mecanismos de equiparación. De esta forma, la globalización ha profundizado las desigualdades y creado nuevas contradicciones entre los países y las sociedades, entre ricos y pobres, entre abundancia de bienes y destrucción de la naturaleza.

La sustentabilidad exige el replanteo de los dogmas de la mercantilización y de la explotación y del abuso de recursos naturales y humanos, de la sobreproducción, el sobreconsumo. El crecimiento económico y el aumento de la ganancia deben subsumirse a la sustentabilidad, la protección ambiental y la justicia social. La liberalización no es el instrumento adecuado para ello. Es necesaria una nueva regulación de los mercados financieros y del comercio, de los mercados laborales y de recursos según escalas sociales. y ecológicas. Los precios deben adecuarse a los costos: deben integrar los costos sociales y ecológicos. Se debe apoyar la Convención propuesta por la ONG para la responsabilidad de los grupos empresariales multinacionales. El comercio justo, las inversiones "éticas", la producción "limpia" desde el punto de vista social y ecológico, es decir, aquella que economice recursos y las empresas orientadas a la igualdad de oportunidades habrán de ser promovidas, por ejemplo, por medio de políticas impositivas específicas.


2) Paz, no-violencia, derechos humanos y de las mujeres

La paz es la condición fundamental para la sustentabilidad. El proceso de globalización de los años pasados se vio acompañado por una creciente militarización, con el crecimiento del comercio de armas legal e ilegal y con un proceso de armamentismo interno y externo de los aparatos de represión estatal. Los conflictos armados y las guerras por el poder y por los recursos destruyen el futuro, la vida humana y el medio ambiente. La violencia militar no es un medio adecuado para combatir el terrorismo y deja intactas sus causas. La paz significa también ser libre de la violencia contra las mujeres, de violaciones a los derechos humanos y del racismo. La paz significa respeto ante la soberanía local y nacional, así como también consideración hacia la multiplicidad cultural y biológica. El futuro puede garantizarse sólo mediante un proceso de democratización y una cultura de la paz en las relaciones sociales y naturales, que todos los actores sociales deben incorporar, ante todo los niños y niñas y jóvenes.

La sustentabilidad requiere una confrontación con las causas sociales, económicas y las vinculadas al poder político de los conflictos, la violencia y el terror. La eliminación de las desigualdades y la democratización entre los países, las clases sociales, las etnias y los sexos significa actuar en la esfera de la prevención de conflictos y del aseguramiento estructural de la paz. La guerra no puede ser un medio de la política. Por el contrario: los gastos militares deben reducirse y los recursos así liberados se destinarán a la elaboración de vías no violentas para la resolución de conflictos. Las mujeres habrán de participar en las negociaciones y decisiones relativas a la paz y a los fundamentos vitales. Se incorporarán propuestas feministas del ámbito de la investigación de la paz y de resolución de conflictos, así como del trabajo en torno a la no violencia, se identificarán las causales de emigración específicas de género y se intensificará el trabajo con las emigrantes mujeres.

3) Conceptualización de la economía, tareas de cuidado y asistencia a otras personas y relaciones de género

Las mujeres son trabajadores de Sísifo de cara al futuro. A través de su trabajo de cuidado y asistencia a niños, enfermos y ancianos, como preservadoras de las relaciones sociales, administradoras de salud y alimentación, responsables de la limpieza y administradoras de residuos aseguran la viabilidad de las sociedades y conforman capital social. El trabajo de cuidado y asistencia representa un punto de inflexión entre lo social, lo económico y lo ecológico.
La comprensión de la economía se concentra, sin embargo, en el mercado y en las relaciones de empleo remunerado. El trabajo de cuidado y asistencia de personas no se visibiliza, no es considerado productivo y no es remunerado en absoluto, o lo es en escasa medida. Como casi no es posible medir el aumento de la productividad en estos ámbitos, estas tareas conducen necesariamente a crisis. La doble carga de las mujeres a través del trabajo remunerado y el de asistencia y cuidado sigue siendo un problema privado y lleva a una doble situación de escasez: falta de ingresos y de tiempo.

Las estadísticas económicas deben calcular el trabajo remunerado y no remunerado en forma adecuada desde el punto de vista económico, tal como se determinó en la Conferencia Mundial de Beijing. Las mujeres necesitan una infraestructura orientada al aprovechamiento social y a las tareas de cuidado y asistencia, así como también instituciones públicas que asuman el cuidado y asistencia de otras personas. Por otra parte, los sistemas impositivos y sociales deben tratar a las mujeres como sujetos económicamente independientes, con derecho propio a prestaciones sociales y no como dependientes de un hombre.


4) Garantizar la vida sin exclusión social ni pobreza

La globalización implica la integración cada vez mayor de las mujeres en el mercado laboral, pero al mismo tiempo, también implica su exclusión social y económica. Las mujeres calificadas encuentran trabajos en cargos de mediana jerarquía, pero la mayoría se ve limitada a empleos escasamente remunerados, flexibilizados y sin cobertura social. Muchas mujeres emigran a las ciudades, las zonas productoras de exportación o el exterior en busca de empleo, o bien son víctimas del tráfico de prostitución o de empleos muy mal remunerados. Las mujeres y los niños son los comodines en la competencia global. Como prototipo de las trabajadoras de tiempo parcial y de las que tienen múltiples empleos, las teletrabajadoras o quienes trabajan en el hogar, las mujeres son el pool de flexibilización del mercado laboral, y trabajan sobre todo en mercados laborales precarios y carentes de protección social alguna, al margen de los derechos, o de los mínimos estándares sociales o ecológicos. La desregulación es posible justamente si ellas cargan el peso sobre sus hombros, y constituyen la mayoría de los "working poor".

Las mujeres en el llamado sector informal necesitan más reconocimiento jurídico y seguridad social. También posibilidades de capacitación y organización. La feminización de la pobreza debe ser contrarrestada con una evaluación de los impactos de los paquetes de medidas de recorte y PROGRAMAS/ de ajuste estructural desde una perspectiva de género, y una evaluación de sustentabilidad desde el género de las medidas de empleo, flexibilización y liberalización. Las Convenciones de la OIT orientadas a la protección laboral, la seguridad social y ecológica, la igualdad de oportunidades para mujeres y varones, así como las problemáticas de las emigrantes, deben constituirse en responsabilidades sociales y ecológicas mediante la regulación de códigos de conducta. Habrán de promoverse las reformas económicas definidas en un marco de autodeterminación, de integración social y de conciencia ecológica en el nivel regional y local, más allá de la economía mundial de mercado.

5) Garantizar los fundamentos vitales de la biodiversidad a través de la equidad de género y de recursos.

El uso moderado y sustentable es un método para la preservación de los recursos naturales. El acceso a la tierra, el agua, los bosques y la diversidad biológica y los derechos a disponer de los mismos son las condiciones más importantes para garantizar la existencia de la mayoría de la población en los países del sur. Los intereses de supervivencia esenciales de la mayoría de las mujeres en los países del sur es el aseguramiento de sus fundamentos vitales sociales, naturales y culturales. Las mujeres tienen una gran responsabilidad en lo que hace a la explotación de recursos, pero escaso control sobre ellos. Les han sido sustraídos a través de la privatización de bienes comunitarios y el patentamiento de los bienes del Estado y de la propiedad intelectual, lo que condujo también a la ruptura de los circuitos de las economías locales y la devaluación de sus conocimientos empíricos.
La privatización de los suministros públicos básicos y de infraestructuras que van desde la recolección y eliminación de residuos hasta la provisión de agua, crea nuevas desigualdades sociales en cuanto al acceso a los recursos y conduce al trabajo de las mayorías en la economía de sustentación.

La equidad entre los géneros y en la distribución de recursos va ligada a la lucha contra la pobreza y la protección ambiental. Las mujeres necesitan ejercer derechos sobre la tierra, sobre los bosques y la diversidad biológica, requieren el reconocimiento de sus saberes tradicionales, así como gozar del derecho a la información y capacitación. La preservación de la biodiversidad y la protección contra la biopiratería a través de agrupaciones agrarias y farmacéuticas, son vías pro-activas para garantizar la existencia. El acceso a aguas no contaminadas es un derecho humano, y el agua debe seguir siendo un bien común. ¡No a las privatizaciones de los bienes de abastecimiento público básicos!

5) Soberanía alimentaria y salud

La salud es el fundamento de la capacidad futura y, en gran medida, depende del medio ambiente y de relaciones sociales entre los sexos. Así como la alimentación, también es un ámbito central de responsabilidad de las mujeres.
El BSE ha puesto de manifiesto el callejón sin salida que amenaza a los países industrializados. Los venenos agrarios, el uso de hormonas y la tecnología genética plantean riesgos inaceptables para la salud de las personas y del medio ambiente. La contaminación y superpoblación ictícola de los océanos, ríos y lagos así como los cultivos ictícolas tratados químicamente tornan insegura la alimentación. Al mismo tiempo las importaciones altamente subvencionadas de los países industrializados destruyen a los pequeños agricultores y a sus mercados en los países del sur.
Un giro agrícola dirigido a la seguridad alimentaria y ecológica y a los circuitos regionales representa los intereses de las mujeres como responsables de la salud y de la alimentación. La mayoría de las consumidoras y de las pequeñas productoras agrarias rechazan la tecnología genética ecológica. En los países del sur, el derecho a los propios bienes públicos y la utilización de los conocimientos empíricos tiene gran significado para las agricultoras y su papel en las economías locales. El Convenio de la OMC sobre derechos comerciales para la propiedad intelectual (TRIPs) promueve, sin embargo, el patentamiento de conocimientos tradicionales, de los bienes públicos y de los organismos de manipulación genética a través de empresas multinacionales de la industria farmacéutica y agrícola. Los habitantes del sur deben pagar por plantas medicinales que ellas mismas cultivaron, porque las empresas farmacéuticas del norte han registrado su explotación comercial o las han transformado genéticamente. El otorgamiento de patentes de medicamentos como productos finales conduce a caros monopolios y excluye a cada vez más personas del derecho a la salud.

Las subvenciones a la exportación de los países industrializados para productos agrícolas deben eliminarse y deben abrirse sus mercados a los productos del hemisferio sur. Las barreras comerciales no tarifarias no deben dificultar las iniciativas de apertura de mercados en los países industrializados. Deben incorporarse reglas de excepción del libre comercio y de las TRIPs sn la OMC que garanticen la alimentación en los países del sur. El principio de prevención, por ejemplo, la. protección frente a los riesgos que amenazan la salud, deben estar establecidos en el Convenio de la OMC. A través de licencias debe garantizarse la provisión de medicamentos a precios moderados en los países pobres. Se deben promover los cultivos ecológicos a través de una reforma agraria. Los bosques, ríos y tierras deben ser protegidos ante la sobreexplotación comercial. ¡No al patentamiento de organismos vivientes! ¡No a los alimentos manipulados genéticamente!


6) Sustentabilidad en la planificación urbana, espacial y del tránsito

La planificación urbana, espacial y del tránsito se encara como una tarea de abastecimiento, como si fuera un recurso inagotable. No apunta a objetivos ecológica y socialmente sustentables, a calidades de consumo de los espacios abiertos, a la libertad de movimientos pese a la violencia masculina, a la cobertura de la demanda habitacional y al abastecimiento descentralizado para la vida cotidiana. En lugar de ello, crea la necesidad de motorizarse, somete los espacios abiertos al tránsito automovilístico, haciendo necesarias inversiones adicionales en el área del tránsito. Así como se ignoran las áreas rurales y las zonas urbanas marginales, también se pasan por alto las necesidades de las mujeres, que por sus estructuras de dominio de lo cotidiano y su trabajo se desarrollan en dos ámbitos económicos:

La planificación urbana, del tránsito y espacial que apunte a limitar el tránsito por una parte, y, por el otro lado, una política de infraestructura y tránsito orientada a la cotidianeidad social constituyen un deber público. Se deben implementar standards mínimos obligatorios, si es que se quiere evitar que las privatizaciones del transporte público no tengan un impacto social y ambiental negativo en el largo plazo. Se debe reducir el aumento del tránsito a costa de los presupuestos privados, por ejemplo. a través del principio del que origina el daño y de prevención, con instrumentos de políticas de ordenamiento. Deben superarse los mitos en torno a las tecnologías de tránsito y de la alta velocidad. Deben implementarse monitoreos de sustentabilidad con el mandato de la eliminación de la desigualdad entre géneros, así como también debe incorporarse un presupuesto de género.

7) Transversalidad de Género (gender mainstreaming) en la protección del clima

Desde Río, la protección del clima se sitúa al tope de la agenda ambiental internacional. En las naciones industrializadas, sin embargo, se convierte en un instrumento de juego de los intereses de poder y sirve, básicamente, para detectar grietas en los acuerdos y tratados. En lugar de falsear algunos puntos porcentuales en la reducción de CO2 y cuidar intereses sectoriales, se requieren intervenciones profundas en las estructuras económicas dominantes y en los modelos de consumo. En este sentido, se han dado pasos en los países industrializados, sobre todo en lo que hace a la reducción del consumo de energía en los distintos usos (movilidad, vivienda, producción).
En los debates de protección ambiental internacional, la equidad norte-sur (equity) se pone cada vez más en mira las desigualdades internas del país y en este contexto, hasta ahora no se ha prestado ninguna atención a la equidad entre géneros. Una causa para ello es que en el área de la energía y de la protección climática, las mujeres están subrepresentadas en todo el mundo. Como en todas las áreas temáticas con orientación técnica, faltan datos, análisis e investigaciones referidos al género. Resulta evidente que entre las mujeres la aceptación de tecnologías de riesgo, como por ejemplo, la utilización de energía nuclear, es menor que entre los varones. Además, el consumo de energía está marcado por una fuerte segregación: por una parte, la sobrevaluada (y dominada por los hombres) área técnica del potencial de ahorro, por otra parte, los ahorros ligados a los hábitos de uso, más bien subvalorados, que en general representan más trabajo para las mujeres.

Debe elaborarse una base de datos desagregada por sexo en el área de los cambios climáticos sobre las causas y responsabilidades, por una parte, y las consecuencias, perjuicios y estrategias de solución por la otra parte. En las negociaciones internacionales habrán de incorporarse sistemáticamente las investigaciones de género en el área de la protección climática, en especial de la energía, debe promoverse y los conocimientos ya disponibles sobre impactos específicos de género y preferencias sobre conceptos de protección ambiental y energía. Básicamente, sin embargo, deberá implementarse un rediseño de las estructuras productivas, de los hábitos de los consumidores y del estilo de vida de las clases medias orientadas al consumo en todo el mundo, ante todo en los países del hemisferio norte, que se comprometieron en este sentido en la cumbre de Río.


9) Agenda 21 local y cuestiones de género

La participación de mujeres en los procesos de agenda local en los municipios alemanes ha crecido en los últimos años. Hoy en día ya casi ningún municipio se puede permitir no trabajar el "tema mujer" . Pero, por una parte, las mujeres son "clasificadas" dentro del área social -y ellas mismas se ubican allí-. De esta forma, los temas "duros" siguen siendo coto de los hombres. Por otra parte, la Agenda 21 local debería ser un ejemplo clave de la transversalidad de género (gender mainstreaming) -la integración de una perspectiva de género en todas las acciones políticas, desarrollos y decisiones. Sin embargo, esto no se implementa. Por el contrario, son (prácticamente) sólo las mujeres quienes se encargan de las cuestiones de género, todos los demás llevan a cabo sus "business as usual".

La integración de las cuestiones de género en todas las áreas temáticas de la Agenda 21 local no puede quedar librada a la buena voluntad individual, sino que debe promoverse en forma sistemática de acuerdo a los objetivos planteados. Para ello es necesario una señal política. Al mismo tiempo debe apoyarse el intercambio de experiencias de mujeres activas en esta temática. Deben crearse y financiarse espacios nacionales en donde se puedan debatir estructuras y contenidos.

10) Compensación de cargas de la responsabilidad social y ambiental

En el proceso de reestructuración dado en el marco de la globalización, los Estados se desentienden cada vez más de sus deberes sociales. Las prestaciones y servicios públicos se privatizan, o bien se trasladan al mercado o a los presupuestos domésticos privados, esto significa que sobre todo las mujeres se ven sobrecargadas. Existe la tendencia a feminizar la responsabilidad social -desde la educación de los niños y niñas hasta el cuidado de ancianos y enfermos- así como también la responsabilidad ambiental -desde clasificar los residuos en Alemania hasta plantar árboles en los países del sur. Funcionan como air bags para la reducción del Estado social que tiene lugar en todo el mundo. La división del trabajo específica de género entre hombres y mujeres no se transforma por ello.

La feminización de la responsabilidad social y ecológica debe compensarse políticamente. Según el principio de justicia ambiental y social y según el principio del que origina el daño, debe implementarse una compensación de costos y cargas en el seno de la sociedad entre los y las actores/as sociales, aunque esta compensación también debe darse en el ámbito de la política mundial, entre las naciones. No debe darse la distribución bajo la forma: "eficiencia para los varones, suficiencia para las mujeres."

11) Política de sustentabilidad como política estructural

Hasta ahora los objetivos de la política ambiental, de desarrollo y de género no han sido integrados institucionalmente. En Alemania, los proyectos ambientales de mujeres, generalmente fueron puestos bajo la órbita de las oficinas de igualdad de oportunidades; en los PROGRAMAS/ sectoriales de política de desarrollo las mujeres fueron movilizadas en el medio ambiente degradado como tropa de limpieza o asistencia a bajo costo. Esto no significa de ningún modo que el desarrollo sectorial se haya diseñado desde una perspectiva de género. La protección ambiental se reduce a cuestiones técnicas de cuidado y reparación. Hasta ahora, los conceptos de seguridad social y los componentes de mujeres se anexaron, por lo general, a los PROGRAMAS/ macroeconómicos para suavizar los efectos de las crisis y de procesos de empobrecimiento.

La política de sustentabilidad social y ecológica debe ser una política estructural en todos los niveles y plantearse como una tarea transversal. Las estrategias de sustentabilidad deben incorporarse desde un comienzo a las estructuras macroeconómicas, las PROGRAMAS/ de política internacional y los conceptos de lucha contra la pobreza. La protección ambiental, la jusiticia social y la eliminación de las jerarquías por sexo deben vincularse desde el punto de vista del contenido y desde lo institucional ya en el nivel macro, es decir, en forma sistemática. En lugar de un concepto universal de estabilización y crecimiento económico, los aspectos decisivos para las estrategias de desarrollo y sustentabilidad deben ser las necesidades específicas de cada país y las desiguales condiciones de partida entre los mismos.

12) Concepciones de la naturaleza y relaciones de género

Las mujeres dedicadas a las ciencias naturales critican la lógica de dominio y explotación en la relación humanidad-naturaleza, que atraviesa tanto lo que hace a la comprensión de la naturaleza y de la relación de la sociedad hacia ella, como así también las ciencias naturales y tecnológicas. Precisamente este es el componente causal de la crisis ambiental global actual.
En los conceptos de sutentabilidad desarrollados en Alemania prácticamente no existe una confrontación con estas relaciones hacia la naturaleza. Las percepciones desde una perspectiva de género se ignoran, existe un bloqueo generalizado en lo que hace a la recepción de los planteos feministas.

Las ciencias empíricas y de investigación sobre los contextos de la comprensión de la naturaleza, el ordenamiento social y económico así como loas relaciones entre los géneros deben incorporarse al interior de las ciencias y a nivel político también. Esto es una condición indispensable para que la política de sustentabilidad logre desarticular las desigualdades de género y la utilización destructiva de la naturaleza y del medio ambiente.

13) Gender Impact Assessment y Presupuestos de Género como
instrumentos preventivos.

La Agenda 21 de Río y la plataforma de acción de la Cuarta Conferencia de Mujeres reivindican un monitoreo de los impactos de las acciones de política ambiental y de desarrollo sobre varones y mujeres El instrumento Gender Impact Assessment fue desarrollado para detectar potenciales impactos de las decisiones y estrategias políticas sobre las relaciones de género. En relación a la política ambiental y la investigación de la sustentabilidad, los métodos de monitoreo de sustentabilidad para mujeres y la subestimación de los impactos relevantes desde el género, todavía no se han probado ni aplicado. Lo mismo rige para el instrumento "presupuesto de género". Sirve para identificar los ingresos y egresos de los presupuestos nacionales, comunales e institucionales en forma específica al género y analizar, fortalecer o eliminar -según corresponda- sus potenciales y/o las jerarquías por sexo.

En la elaboración de herramientas de regulación política y legislativa y también en la investigación ambiental y de desarrollo debe aplicarse el "Gender Impact Assesment", es decir, una prueba de impacto específica de género. También el Presupuesto de Género debería introducirse como instrumento de transparencia, análisis y planificación. Ambos instrumentos pueden actuar preventivamente y aportar a transformar la política y la investigación sobre medio ambiente, desarrollo y sustentabilidad, de modo tal que apunten a la eliminación de jerarquías de género.

14) Empowerment de las Mujeres y Gender Mainstreaming

El desarrollo sustentable no es posible sin el empoderamiento de las mujeres, un fortalecimiento sistemático de su participación en procesos de desarrollo y planificación. A esta conclusión llegaron las Conferencias de las UN en Río de Janeiro y Pekín. Sigue existiendo un "techo de cristal" para las mujeres en todos los sectores vinculados con el medio ambiente y el desarrollo: en lo cotidiano del trabajo de base son activas, pero a medida que el nivel de negociación se torna más técnico, científico o económico, tanto más se comprueba la dominación masculina.
En lo que al empowerment de las mujeres se refiere, deben destacarse dos cuestiones: por un lado, la participación en procesos de decisión y diseño y la participación a nivel de toma de decisiones dentro de las instituciones políticas, económicas y científicas. Por otra parte, "espacios propios" de la articulación de redes y de la cooperación, para un discurso de sustentabilidad sensible a las cuestiones de género y posicionamiento propio.

El gender mainstreaming debe estar integrado desde el contenido y desde lo institucional. La búsqueda independiente de las mujeres por caminos de sustentabilidad con perspectiva de género debe garantizarse a través de recursos institucionales y financieros. La articulación de redes de la sociedad civil a nivel nacional e internacional es un requisito indispensable. Por eso, a nivel nacional, los proyectos en red dirigidos a la "Política estructural global desde una perspectiva de género" y "Equidad de género y sustentabilidad ecológica".

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